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Sakura o flor de cerezo

Por Laura Prieto

Estamos por empezar la primavera y felizmente vemos árboles en flor, duraznos adornados con delicadas flores, que duran tan solo unos días, antes de caer y dar paso al fruto. Para la cultura japonesa este proceso es una metáfora de la vida, ya que la flor vive brevemente a su máximo esplendor, seguido de la inevitable caída y luego la muerte.

En el tatuaje, la flor de cerezo es un símbolo de feminidad, para los chinos, el cerezo en flor representa el amor.

Tatuarse una flor de cerezo es para recordar que la vida es fugaz, hay que vivir el presente, apreciar cada momento, como si fuera el último de nuestras vidas. Los hay de muchas formas, desde árboles completos que ocupan toda la espalda, hasta pequeñas flores petalosas, discretas y muy femeninas. Tatuar naturaleza siempre es adornar la anatomía, son diseños que se adaptan a cada cuerpo, a cada forma y lo maravilloso de tatuar naturaleza, es que puede cambiar y crecer. Imagina que empiezas con una pequeña ramita de cerezo en las costillas y de ahí puede crecer hacia la espalda, formando una hermosa enramada de árboles florecientes, recordándote cada día, lo valiosa que es la vida.

Estamos en tiempos de meditación, está por llegar la primavera, donde la muerte del invierno quedó atrás y se abre paso la vida, en un ciclo infinito, en el cual tenemos el privilegio de repetir por cierto tiempo, hoy, apreciemos los árboles en flor, aprendamos de ellos, dando todo, a pesar de las adversidades, floreciendo como cada año, con su máxima belleza.

No estás sola.

Laura Prieto: La tatuadora más rápida del oeste. Artista desde niña, la vida me llevó al arte del tatuaje. Fui la primera tatuadora de Saltillo. Orgullosamente, plasmo en tu piel trazos perfectos y fiestas de color. No hay un día que sienta que trabaje, porque cuando se vive del arte te pagan por tu pasión, por lo que te hace arder y sentirte viva, ese es el mayor regalo. Estudié artes gráficas lo que me llevó a tener gusto por escribir y hablar de todo, leer, informarme, actualizarme. Maestra de yoga, porque los primeros años tatuando cobraron factura a la espalda, pero ya no me duele nada, así que planeo tatuar hasta los 100 años. Todos mis aprendizajes son para enriquecer lo que me hace verdaderamente feliz: el tatuaje. Soy mamá de dos minime, artistas como yo, pero menos existenciales y atormentados porque ¿qué arte es más bonito que el que sale de la obscuridad o de la luz del alma? Tatúate conmigo, confía tu tatuaje en manos expertas.
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