CONFESIONES DE NAVIDAD

Por Laura Prieto 

¡Navidad llegó! Y para los papás, lamentablemente nos llegó el día en que nuestros hijos abren sus regalos, la carta de “Santa Claus está viendo como te portas” ha caducado por este año, nosotros la empezamos a usar desde noviembre y como cada año, a pesar que mi hijo fue niño y no se portó del todo bien, el gordo de rojo le trajo exactamente lo que quería.

Confieso que no me pude resistir a comprarle obsequios que quiero para mi, porque confieso que su colección de Zelda, sus Legos, Playmobil y peluches Ty serán para mi, ya me vi, con todos mis juguetes cuando mi hijo deje el nido y quede su infancia atrás, ahí estaré yo, esperando a que sus juguetes sean todos míos, comprarle regalos es, como quien dice, mi inversión a largo plazo.

Confieso que no me gusta el pavo, tampoco la pierna mechada, me gustan los tamales, solo tamales, cuando era niña íbamos al rancho a Potosí, Galeana, Nuevo León, ahí mis tíos mataban un cerdo, y mi abuela y mis tías lo hacían tamales completo, tengo 14 tíos y tías maternas, y todos se reunían en casa de la abuela, todos los primos y primas hacíamos una pandilla de casi 30 niños, ¿se imaginan? Era genial, y comíamos tamales desde navidad hasta Año Nuevo, tamales con café, y ahora, casi 20 años después, sigo amando los tamales y café por la mañana, me remonta a la felicidad de mi infancia.

Confieso que la decoración navideña es uno de los retos más grandes que tengo, me resisto a poner el árbol, pero mi hijo tiene siempre una enorme ilusión, por eso la quitada del pino es lo más, así como llega la navidad se va, un día de repente no queda rastro de las fiestas y cada año me hago más experta en la organización por cajas de los adornos navideños.

Confieso, que a pesar de que soy según yo, un Grinch, me encanta estar haciendo hermosas memorias navideñas para mis hijos.

diciembre 27, 2018
diciembre 27, 2018

Laura Prieto

La tatuadora más rápida del oeste. Artista desde niña, la vida me llevó al arte del tatuaje. Fui la primera tatuadora de Saltillo. Orgullosamente, plasmo en tu piel trazos perfectos y fiestas de color. No hay un día que sienta que trabaje, porque cuando se vive del arte te pagan por tu pasión, por lo que te hace arder y sentirte viva, ese es el mayor regalo. Estudié artes gráficas lo que me llevó a tener gusto por escribir y hablar de todo, leer, informarme, actualizarme. Maestra de yoga, porque los primeros años tatuando cobraron factura a la espalda, pero ya no me duele nada, así que planeo tatuar hasta los 100 años. Todos mis aprendizajes son para enriquecer lo que me hace verdaderamente feliz: el tatuaje. Soy mamá de dos minime, artistas como yo, pero menos existenciales y atormentados porque ¿qué arte es más bonito que el que sale de la obscuridad o de la luz del alma? Tatúate conmigo, confía tu tatuaje en manos expertas.

DEJA UN COMENTARIO

LECTURAS RELACIONADAS