SANANDO HERIDAS A TRAVÉS DE UN TATUAJE

Por Laura Prieto


Un tatuaje es una herida, el proceso implica agujas y sangre, se cuida como un pequeño raspón, es un dolor que elegimos soportar. Existen otro tipo de heridas, que no se ven, que llevamos por dentro y que a veces, un tatuaje nos ayuda a curar.

Los seres humanos tenemos rituales, procesos arraigados en la mente, desde niños nos enseñan de rutinas, de empezar y terminar tareas, ciclos escolares, incluso los festejos de cumpleaños tienen un orden. Con el tiempo, cuando vamos creciendo nos damos cuenta que funcionar con rutinas y procesos está bien. Pero ¿cómo se puede manejar el final de algo que no estamos acostumbrados a ver que puede acabar? Por ejemplo, un matrimonio, una relación, esos complicados cambios que trae la vida y que no estamos preparados para manejar, porque nadie empieza algo esperando que termine mal, entonces, como proceso o ritual, hay quien se corta el cabello, algunos cambian de trabajo o de ciudad, pero también algunos eligen tatuarse, para así, precisar ese cambio de su vida, “tatuarse para sanar heridas”, frase hermosa y acertada dicha por una clienta mientras le hacía su tatuaje de sanación.

Podemos ver el tatuaje como el fin o inicio de un ciclo, todo depende del cristal con que se mire, sentir que es un impulso para aceptar el cambio y seguir adelante, saber qué tal vez la vida deja experiencias dolorosas y que se pueden superar, entonces, sentir la adrenalina que provoca el tatuaje, es una pequeña recompensa que nos recuerda la vida sigue y que estamos aquí, bendecidos y somos capaces de sentir.

No estás sola.

Laura Prieto

La tatuadora más rápida del oeste. Artista desde niña, la vida me llevó al arte del tatuaje. Fui la primera tatuadora de Saltillo. Orgullosamente, plasmo en tu piel trazos perfectos y fiestas de color. No hay un día que sienta que trabaje, porque cuando se vive del arte te pagan por tu pasión, por lo que te hace arder y sentirte viva, ese es el mayor regalo. Estudié artes gráficas lo que me llevó a tener gusto por escribir y hablar de todo, leer, informarme, actualizarme. Maestra de yoga, porque los primeros años tatuando cobraron factura a la espalda, pero ya no me duele nada, así que planeo tatuar hasta los 100 años. Todos mis aprendizajes son para enriquecer lo que me hace verdaderamente feliz: el tatuaje. Soy mamá de dos minime, artistas como yo, pero menos existenciales y atormentados porque ¿qué arte es más bonito que el que sale de la obscuridad o de la luz del alma? Tatúate conmigo, confía tu tatuaje en manos expertas.

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