FE DE ERRATAS

Por Laura Prieto

¿Fe o fé? Desde la prepa me quedó bien claro que es fe, pero ahora el internet está lleno de tatuajes con la palabra mal escrita fé. Fé en forma de cruz, fé en un infinito, fé en una flor, fé en un dedo. Fueron varias veces que les dije a mis clientes que fe no lleva acento, y así como les explicaba brevemente las reglas ortográficas de los monosílabos, ellos sacaban su celular y me enseñaban los múltiples ejemplos de tatuajes de Pinterest donde fe llevaba acento y así una parte de mi se dio por vencida y después de varios episodios empecé a tatuar fé sin fe de que la ortografía se pusiera otra vez de moda.

Cada tatuaje con acento me hacía recordar a mi maestro de español del glorioso Ateneo Fuente, que fue muy claro al explicarnos la acentuación en los monosílabos y terminó diciendo “soy cristiano mi fe es fuerte y no lleva acento, nunca”.

Hace unos días hice una vez más una fé, así con acento, ya no me detuve a platicar que no llevaba tilde y días después mi acongojada clienta me contactó porque fe va sin acento y habrá que corregir el tatuaje –no me di cuenta– me dijo, –yo si– le dije. Y alarmada me preguntó por qué no señalé el error y pues le platiqué de mi pérdida de fe y si, me da pena haberle fallado a los principios de ortografía que me regían en antaño.

Entonces si te quieres hacer fe y en todos lados la ves con acento, es incorrecto, los monosílabos no llevan tilde: FE, fui, fue, ti, dio, bien, guion crie, etc, salvo los monosílabos con tilde diacrítica: dé, de dar; él, pronombre personal; más, adverbio comparativo; sé, de ser; té, bebida, etc.

Entonces fe, nunca jamás lleva acento, por más fuerte que sea tu fe no lleva
acento nunca. Y yo, admito que tengo fe de erratas en varios tatuajes de fe, si después de leer esta nota te convences de que fe es así: fe, con gusto te borro ese incorrecto acento. No estás sola.

Laura Prieto

La tatuadora más rápida del oeste. Artista desde niña, la vida me llevó al arte del tatuaje. Fui la primera tatuadora de Saltillo. Orgullosamente, plasmo en tu piel trazos perfectos y fiestas de color. No hay un día que sienta que trabaje, porque cuando se vive del arte te pagan por tu pasión, por lo que te hace arder y sentirte viva, ese es el mayor regalo. Estudié artes gráficas lo que me llevó a tener gusto por escribir y hablar de todo, leer, informarme, actualizarme. Maestra de yoga, porque los primeros años tatuando cobraron factura a la espalda, pero ya no me duele nada, así que planeo tatuar hasta los 100 años. Todos mis aprendizajes son para enriquecer lo que me hace verdaderamente feliz: el tatuaje. Soy mamá de dos minime, artistas como yo, pero menos existenciales y atormentados porque ¿qué arte es más bonito que el que sale de la obscuridad o de la luz del alma? Tatúate conmigo, confía tu tatuaje en manos expertas.

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