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SABER DECIR QUE NO

Por Laura Prieto

Como saben soy tatuadora y mamá de tiempo completo, tengo la fortuna de tener negocio propio y así puedo combinar la maternidad con mi vida laboral, estoy segura que más de una que lee esto se gana la vida así, administrando su negocio y criando a sus hijos, y también, sé que muchas entenderán la organización que se necesita para que trabajo y hogar puedan funcionar adecuadamente.

Yo, como tatuadora trabajo por cita, organizo mis días, dándoles a los clientes la cita que mejor se acomode a sus horarios y necesidades y también que para mi no intervenga en horarios de comida, escuela, tareas, familia, es por eso que al hacer la cita, dos días antes vuelvo a confirmar la cita para que todo marche viento en popa. Por eso, cuando reservo un lugar mi agenda se va armando y llenando de clientes, pero ¿qué pasa cuando no me confirman la cita?, bueno les vuelvo a preguntar, en ocasiones solo le dicen “claro, ahí nos vemos”, pero no llegan. Se han dado ocasiones que al no volver a confirmar la cita, la gente llega, entonces quedo en una disyuntiva cuando no me puedo comunicar con el cliente para volver a confirmar, me dejan en visto, o escriben y lo borran y casi siempre en esas ocasiones son los clientes que no llegan, situación que se podría arreglar con un simple “no voy a llegar”.

Es de dominio popular que los mexicanos llegamos tarde, que “ahorita” es una medida de tiempo indefinida, igual que “al ratito”, también que a veces, con lo sencillo que es agendar citas por redes sociales, es muy fácil ignorar citas, dejando de lado el hecho de que detrás de una página o detrás de un mensaje de whatsapp hay una persona que trabaja y tiene un negocio con el enfoque responsable de prestar un servicio. Es muy fácil decir que no, simplemente dices que no, puedes o no disculparte, te aseguro que la persona que está ofreciendo su trabajo, tiene más clientes que quieren ocupar el espacio de tu cita. Así que, por favor, usa tu civismo, y si haces una cita, asiste y si no puedes ir, simplemente di “no, gracias, debo cancelar”.

No estás sola.

Laura Prieto: La tatuadora más rápida del oeste. Artista desde niña, la vida me llevó al arte del tatuaje. Fui la primera tatuadora de Saltillo. Orgullosamente, plasmo en tu piel trazos perfectos y fiestas de color. No hay un día que sienta que trabaje, porque cuando se vive del arte te pagan por tu pasión, por lo que te hace arder y sentirte viva, ese es el mayor regalo. Estudié artes gráficas lo que me llevó a tener gusto por escribir y hablar de todo, leer, informarme, actualizarme. Maestra de yoga, porque los primeros años tatuando cobraron factura a la espalda, pero ya no me duele nada, así que planeo tatuar hasta los 100 años. Todos mis aprendizajes son para enriquecer lo que me hace verdaderamente feliz: el tatuaje. Soy mamá de dos minime, artistas como yo, pero menos existenciales y atormentados porque ¿qué arte es más bonito que el que sale de la obscuridad o de la luz del alma? Tatúate conmigo, confía tu tatuaje en manos expertas.
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