GUARDANDO MEMORIAS

Por Laura Prieto

Con mi hijo de regreso a clases, lo que hice tan pronto estuvo en la escuela fue quitar la decoración navideña. Nunca he sido de amar los adornos, veo como acumulan polvo y eso me da mucho estrés, así que cada año al volver mi hijo a clases es tradición devolver la navidad a sus cajas.

Este año fue diferente, al estar guardando cada uno de los adornos, con mi hija merodeando alrededor me detuve y agradecí, me sentí tan afortunada. Agradecí haber pasado otra navidad teniendo la bendición de tener a mi familia completa, de poder festejar con los hijos saludables, con mi esposo que tiene energía y alma de niño, y nos llena de amor todos los días. Di gracias porque mi mamá y mi papá son abuelos con energía, lucidez y mucho amor para dar, agradecí el trabajo de mi esposo, el mío, di gracias al árbol que está en casa desde que estoy en ella, a cada una de las luces que iluminan mi hogar navideño, agradecí cada mañana en la que mi hijo ha corrido al árbol a abrir sus regalos, di gracias porque tengo la fuerza y la energía para cada año sacar la ilusión de las cajas y hacer magia.

Y, además de agradecer, pedí muchas navidades como las pasadas, y así, agradecida y con el corazón lleno y bendecido, volví a guardar la ilusión, la navidad en cajas perfectamente ordenadas.

No estás sola.

Laura Prieto

La tatuadora más rápida del oeste. Artista desde niña, la vida me llevó al arte del tatuaje. Fui la primera tatuadora de Saltillo. Orgullosamente, plasmo en tu piel trazos perfectos y fiestas de color. No hay un día que sienta que trabaje, porque cuando se vive del arte te pagan por tu pasión, por lo que te hace arder y sentirte viva, ese es el mayor regalo. Estudié artes gráficas lo que me llevó a tener gusto por escribir y hablar de todo, leer, informarme, actualizarme. Maestra de yoga, porque los primeros años tatuando cobraron factura a la espalda, pero ya no me duele nada, así que planeo tatuar hasta los 100 años. Todos mis aprendizajes son para enriquecer lo que me hace verdaderamente feliz: el tatuaje. Soy mamá de dos minime, artistas como yo, pero menos existenciales y atormentados porque ¿qué arte es más bonito que el que sale de la obscuridad o de la luz del alma? Tatúate conmigo, confía tu tatuaje en manos expertas.

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