Por Clara F. Zapata Tarrés
¿Un año? ¿Dos? Las letras desaparecieron de mi corazón. De pronto. Sin razones. Con razones.
Hoy cambia todo.
Rastros de sus infancias. Una casa miniatura de ladrillos en el jardín. Le llamamos “el castillito”. Un mural de pintura negra para escribir con gises de colores. Ahí se quedaron los trazos. Una silla roja de preescolar con telarañas. Un mini sillón regalado por la profesora. Mi sillita de madera de mi propia infancia. Herencia.
Muñecas despeinadas, “trasquiladas” les llaman. Tubitos de silicón, amarillos por el tiempo. Un mueble con cajones dónde sólo caben pañaleros.
Dibujos imperfectos, perfectos, pegados en el refrigerador. Imanes de campanita en la puerta del congelador.
Transición, espasmo para la juventud. Depresión angustia enamoramiento besos. Peluches en la sala: perros, osos, gatos, mariposas, abejas, focas, muñecas de lana. Todos mirando, esperando a ver cuando irán a la basura o a otras manos pequeñas que los aguarden o los abracen.
Repaso cada pieza, cada rincón. Rastros. Fomi, brillitos, confetti, pritt, papel lustre para forrar la primaria, revistas para recortar en los baños.
Y poco a poco aparecen, calzones de encaje, tangas, sostenes, perfumes, libros, caras trompudas, ojos de rímel, pestañas enchinadas con cuchara, labios rosas, mascarillas y jabones para granos. Enchinar: que no se te olvide. Secadores de pelo para el peinado de las mañanas, de todas las mañanas. Coquetas, autónomas.
Espejos y uñas pintadas. Cachetes rojos pintados con tintas. Horas de espera. Fiestas. Desvelos. Tacones elegantes, lentes. Futuros de preguntas. Desorden. Desorden y dudas. Decisiones propias y pausadas. Indecisiones. Preguntas constantes.
Horas y minutos. Revoluciones. Ganas de vivir con intensidades. De viajar y ver ola otra cosa. Lo otro. Aburrimiento. Amigas pasadas. Amigas presentes. Amigas de angustias. Ganas de cuidar amigas. Novia. Novia amada de hermosos chinos y repleta de pecas. Sexualidad descubriéndose, autodescubriéndose. Preguntas. Indecisiones. ¿Decisiones?
Caminos marcados y desobedientes. Listas. Desorden mental. Obtusas. Buscando el abrazo, buscando a la madre, al padre. Ilusionando yy desilusionadas. A veces.
Transiciones. Despellejadas cual águilas, como serpientes. Quitándose el traje de niñas. Dolor. Resurrección. Renacimiento.
Yo? Mirando. Entendiendo de que se trata todo esto. Lecturas, estudio, talleres, desprendimiento. Mirando la transformación. Renaciendo en otra yo. Cuidando los pasos. Garantizando como puedo, la libertad de sentimiento y de pensamiento también [Muriendo de dolor para renacer en libertad].
Mirándome en los espejos, reconociéndome de nuevo. Mirando mis arrugas, mis canas. Realizando que el medio siglo se acerca. Incrédula, con cabeza y corazón de veinte o treinta. Extrañeza, cambio.
Mirando y aceptando mi cuerpo, mis recovecos. Mi cuerpo mio, ya mío. Sacándome cada capa de piel. Tocando mi rostro.
Aprender a reaprender. Amando cada vez más. Mirando de nuevo al corazón. Mirando los hombros que me sostienen haciendo el amor. Reaprender el placer. Reaprender a bailar, a ver los cuerpos, sentir los pasos y la cadera y la cintura, y la piel.
Volver a las palabras y a las letras. Haciendo la rutina de los párrafos, de las autobiografías sin personajes ficticios.
Buscando la amistad, insistente que me abrace y me contenga. Encontrando sorpresas de hermandad, de cariño profundo e incondicional. Cuidando, dejándome cuidar. Transformando cada duelo. Para renacer en mi propia alegría. Para renacer en libertad.